JSON, HTML (lenguaje de marcado de hipertexto) y XML (lenguaje de marcado extensible) se encuentran entre los formatos más populares para almacenar y transmitir datos web y móviles. Aunque comparten algunos puntos fuertes, cada uno tiene sus propias ventajas. A continuación, se presenta una comparación:
JSON y HTML
Aunque tanto JSON como HTML son formatos basados en texto y “legibles para las personas”, es decir, los datos están escritos de forma que cualquier persona puede entenderlos, cumplen funciones muy distintas.
Los desarrolladores recurren a JSON, por ejemplo, cuando quieren intercambiar información, como enviar los datos de una cuenta a una aplicación móvil o transmitir actualizaciones entre servicios en la nube. HTML, en cambio, es analizado directamente por los navegadores, que procesan sus etiquetas para mostrar lo que realmente se ve en una página web, desde titulares e imágenes hasta vídeos incrustados.
JSON y XML
XML se desarrolló en la década de los 90 como una forma de estructurar y transportar datos mediante etiquetas, del mismo modo que HTML describe el diseño de las páginas web. Pronto se convirtió en una solución de uso general para intercambiar datos entre sitios web y empresas; no obstante su estructura compleja resultaba poco práctica para los desarrolladores.
Cuando JSON surgió con una sintaxis más ligera basada en pares clave-valor y arrays en lugar de un marcado complejo, los desarrolladores lo adoptaron rápidamente.
Las diferencias son significativas. La mayoría de los lenguajes de programación pueden analizar JSON de forma rápida y directa, mientras que XML suele requerir procesamiento adicional. Esa eficiencia, junto con tamaños de archivo más reducidos, explica por qué JSON es el formato preferido para API web, aplicaciones móviles y servicios en la nube. En cambio, XML suele reservarse hoy para sistemas heredados.