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¿Qué es la gestión de identidad y acceso (IAM)? Explicación del IAM

Descubre qué es la gestión de identidad y acceso (IAM), cómo funciona y por qué es fundamental para la ciberseguridad moderna. Explora los beneficios, los desafíos y las prácticas recomendadas.

  • Descripción general
  • ¿Qué es la gestión de identidad y acceso (IAM)?
  • ¿Por qué es importante la IAM?
  • Cómo funciona la IAM
  • Herramientas y soluciones de IAM basadas en la nube
  • Componentes clave de las soluciones de IAM
  • Ventajas de las herramientas de IAM
  • Desafíos de la IAM
  • Creación de una estrategia de IAM: 6 prácticas recomendadas
  • Conclusión
  • Preguntas frecuentes sobre la gestión de identidad y acceso
  • Clientes que usan Snowflake
  • Recursos de Snowflake

Descripción general

La gestión de identidad y acceso (IAM) es una disciplina de ciberseguridad que ayuda a las organizaciones a gestionar las identidades digitales mediante un marco de políticas, procesos y tecnologías para controlar el acceso de los usuarios a sistemas y recursos internos. La IAM verifica a usuarios humanos y no humanos para facilitar el acceso de usuarios autorizados, bloquear accesos no autorizados de actores malintencionados o incluso impedir que usuarios bienintencionados acaben accediendo a lugares a los que no deberían acceder.

En esta guía, se define qué es la IAM y por qué es importante; posteriormente, se analiza en detalle su funcionamiento. También hablamos de las soluciones de IAM basadas en la nube, sus componentes y ventajas clave, los desafíos de la IAM y seis prácticas recomendadas para crear una estrategia de IAM eficaz.

¿Qué es la gestión de identidad y acceso (IAM)?

La gestión de identidad y acceso (IAM) es la forma en que las empresas garantizan que solo los usuarios autorizados puedan acceder a determinadas redes, datos y recursos en el momento oportuno. Estos sistemas son fundamentales para abordar la amplia gama de vulnerabilidades de seguridad a las que se enfrentan las empresas hoy en día como resultado del aumento de las ciberamenazas, el uso de plantillas remotas y distribuidas y las presiones normativas.

La IAM va más allá de la simple autenticación de usuarios humanos: gestiona y protege identidades no humanas basadas en software, como bots, agentes de IA, dispositivos y procesos automatizados que acceden a sistemas y datos. La IAM tiene un doble propósito: maximizar la seguridad y mejorar la productividad de los usuarios al gestionar de manera correcta y eficiente cada solicitud de acceso dentro de un entorno de tecnología de la información (TI). Esto se logra mediante la gestión de identidades y la gestión del acceso:

  • Control de identidades digitales (gestión de identidades): Esta función responde a la pregunta: “¿quién o qué eres?” y crea una identidad digital única para cada persona (empleados, clientes, contratistas) y cada entidad no humana (aplicaciones, servicios, dispositivos). La autenticación se realiza mediante credenciales como contraseñas, autenticación multifactor (MFA), verificaciones biométricas o certificados digitales. El ciclo de vida de una identidad se automatiza mediante la gestión del ciclo de vida de la identidad (ILM), desde el aprovisionamiento (concesión de permisos y accesos a una cuenta) hasta el desaprovisionamiento (revocación o cambio inmediato del acceso al dejar un rol o al cambiar de rol).

  • Gestión del acceso de los usuarios a sistemas, redes y datos (gestión del acceso): Estos son los pasos que ayudan a especialistas de TI e IAM a determinar: “¿qué tienes permitido hacer?”. ¿Qué permisos específicos se han otorgado a este usuario/identidad en particular? ¿Puede ver el archivo al que intenta acceder? ¿Puede eliminar un archivo? Los sistemas de IAM suelen permitir a las organizaciones aplicar el principio de privilegio mínimo (PoLP), que concede a una identidad únicamente el conjunto mínimo de permisos necesario para desempeñar su trabajo. Esto suele hacerse mediante el control de acceso basado en roles (RBAC), donde los permisos se vinculan a un rol o cargo en lugar de a un usuario. La IAM crea un control centralizado al proporcionar un método único para gestionar las políticas de acceso. También ayuda a las empresas a cumplir las normativas al registrar y supervisar todos los intentos de acceso, lo que crea un registro de auditoría.

¿Por qué es importante la IAM?

La IAM es un componente crítico de las empresas modernas, constituye la base de la infraestructura de seguridad de TI de una organización y representa la primera línea de defensa frente a los ciberataques. Es necesario controlar quién tiene acceso a qué para mitigar el riesgo y reconocer y detectar comportamientos inusuales. Y, a medida que más empresas adoptan servicios en la nube y automatización, es vital que protejan sus identidades no humanas, que a menudo tienen privilegios elevados y son objetivos prioritarios de ataque.

Aunque generalmente se asocia la IAM con sus beneficios en materia de seguridad, también contribuye a optimizar los procesos empresariales y a mejorar la productividad. Un buen ejemplo es el inicio de sesión único (SSO), que permite a todos los usuarios autenticarse una sola vez y acceder de forma segura a todos los servicios y aplicaciones autorizados. Ayuda a eliminar la fatiga de contraseñas (y el riesgo de notas con contraseñas rondando por la oficina), reduce el número de solicitudes de restablecimiento de contraseñas para el equipo de TI y permite a los empleados trabajar más rápido. La IAM también automatiza el aprovisionamiento y desaprovisionamiento a lo largo del ciclo de vida de la identidad (ILM), lo que reduce significativamente la carga de trabajo del equipo de TI y ayuda a garantizar que las cuentas se desactiven en cuanto una persona abandona la empresa. En pocas palabras, la IAM protege tanto a las organizaciones como a los empleados.

Cómo funciona la IAM

La IAM funciona mediante un proceso estructurado que gobierna cada intento de acceso a los recursos de una empresa. Las soluciones de gestión de IAM autentican las credenciales respecto a una base de datos y, a continuación, autorizan los permisos de la entidad, otorgándole únicamente los niveles de acceso adecuados. Los cuatro pilares de la IAM son los siguientes:

 

Administración

Este proceso también se denomina “gestión de identidades” o “gestión del ciclo de vida de la identidad (ILM)” (como hemos mencionado antes), y es la forma en que se crean, mantienen y eliminan las identidades de usuario. A los usuarios humanos y no humanos se les asignan identidades digitales distintas, que se componen de una colección de atributos distintivos como el nombre del usuario, el cargo, las credenciales de inicio de sesión y los derechos de acceso. Estas identidades se almacenan en una base de datos central; a continuación, el sistema de IAM extrae información de la base de datos para validar a los usuarios y sus permisos. Normalmente, los equipos de TI y ciberseguridad se encargan de crear y eliminar usuarios manualmente (aprovisionamiento y desaprovisionamiento), pero el proceso también se puede automatizar con algunos sistemas de IAM, mediante reglas definidas por la organización para la creación de usuarios.

 

Autenticación

Es el proceso de verificación de las identidades de usuario. Cuando un usuario inicia sesión en un sistema o solicita acceso a un recurso, introduce algún tipo de credencial para verificar su identidad. Estas credenciales se denominan factores de autenticación e incluyen contraseñas, MFA, autenticación de dos factores (2FA) o escaneos de huella dactilar para personas, o certificados digitales para entidades no humanas. A continuación, el sistema de IAM comprueba las credenciales en la base de datos y concede acceso si coinciden.

Autorización

La autorización y la autenticación son procesos vinculados, y la autorización no puede producirse sin que la autenticación ocurra primero. Después de que un usuario demuestra su identidad, el sistema de IAM vuelve a remitirse a la base de datos para comprobar qué privilegios tiene asignados el usuario y lo autoriza con exactamente los privilegios que debería tener: ni más ni menos.

 

Auditoría

Este es un paso importante porque garantiza dos cosas: que el sistema de IAM funciona como debe y que los usuarios no abusan de sus privilegios (y no tienen acceso a recursos a los que no deberían acceder). También es importante para el cumplimiento normativo, ya que mandatos como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) exigen que las organizaciones restrinjan de determinadas formas los derechos de acceso de los usuarios.

En conjunto, los cuatro pilares de la IAM evitan el acceso no autorizado de los ciberdelincuentes y, al mismo tiempo, permiten a los usuarios hacer todo lo que necesitan con acceso a los recursos y la información adecuados en el momento oportuno.

Herramientas y soluciones de IAM basadas en la nube

Las herramientas y soluciones tradicionales de IAM suelen gestionarse mediante un servidor en las instalaciones físicas de una organización (on-premise). Sin embargo, la mayoría de las empresas han recurrido a soluciones de IAM basadas en la nube por su escalabilidad, rentabilidad y seguridad mejorada gracias a funciones como SSO y MFA. También son soluciones especialmente adecuadas para organizaciones con una plantilla remota o un entorno multinube porque simplifican el acceso de los usuarios y mejoran el cumplimiento y la eficiencia operativa con una gestión centralizada y procesos automatizados. Estos son algunos ejemplos de herramientas y soluciones de IAM basadas en la nube que las empresas utilizan hoy en día:

 

Plataformas de identidad como servicio (IDaaS)

Las soluciones de identidad como servicio (IDaaS) ofrecen una gestión de identidades flexible, especialmente en comparación con las soluciones on-premise. Las soluciones IDaaS son ideales para redes complejas en las que los usuarios inician sesión desde Windows, Mac, Linux y dispositivos móviles desde nubes públicas y privadas. Eliminan la necesidad de contar con sistemas distintos para usuarios remotos, contratistas y clientes, y garantizan el control de acceso en todos los sistemas.

 

Soluciones de gestión de acceso privilegiado (PAM)

Algunas cuentas de usuario son objetivos de alto valor para los ciberdelincuentes, que pueden obtener acceso a información confidencial y causar daños significativos a las organizaciones si consiguen hackearlas. Para proteger a las empresas de ataques externos (y posiblemente internos), a estos usuarios —que suelen desempeñar funciones como administradores de sistemas— se les asignan niveles de permiso más altos mediante soluciones de gestión de acceso privilegiado (PAM). Estas soluciones aíslan las identidades privilegiadas de las demás y utilizan almacenes de credenciales y protocolos just-in-time para añadir una capa extra de seguridad.

 

Soluciones de gestión de identidad y acceso de clientes (CIAM)

Aunque tanto la IAM como la gestión de identidad y acceso de clientes (CIAM) gestionan quién puede acceder a determinados sistemas y recursos mediante medidas de autenticación (contraseñas, MFA, etc.), IAM y CIAM no son lo mismo. En la mayoría de los casos, los sistemas de IAM ponen menos obstáculos a los usuarios para acceder a sistemas o recursos. Puede que solo necesiten alguna combinación de nombre de usuario, contraseña y credencial biométrica, y normalmente no tienen que almacenar mucha información personal dentro del sistema (si es que almacenan alguna). Pero para los clientes es distinto. Suelen tener todo tipo de información confidencial almacenada en un sistema, como números de tarjeta de crédito o números de la seguridad social. Por lo tanto, los sistemas de CIAM suelen aplicar medidas más estrictas para acceder a esas cuentas, incluida la limitación de quién puede ver los datos de los clientes dentro de la organización.

 

Sistemas de gestión de identidad federada (FIM)

Los sistemas de gestión de identidad federada (FIM) vinculan la identidad de un usuario entre varios sistemas de gestión de identidades separados para permitir que los usuarios autorizados accedan a varios dominios y aplicaciones con un único conjunto de credenciales. Permiten a los usuarios moverse rápidamente entre sistemas sin tener que iniciar sesión por separado cada vez, al tiempo que se mantiene la seguridad. Son compatibles con el SSO, pero llevan el concepto un poco más allá. Los FIM se basan en acuerdos sólidos entre proveedores de identidades y proveedores de servicios sobre qué atributos (ubicación, número de teléfono, etc.) representan a un usuario mientras está en línea. El usuario se autentica en varias plataformas una vez que se verifican esas credenciales.

 

Herramientas de gestión de acceso de API

Las herramientas de API son la principal puerta de acceso a los datos y la lógica empresarial de una organización en entornos centrados en la nube, por lo que es crucial contar con herramientas para gestionarlas. Las herramientas de acceso de API son soluciones y plataformas de software especializadas que ayudan a las organizaciones a gestionar, proteger, supervisar y aplicar reglas sobre cómo interactúan las aplicaciones, los desarrolladores y otros servicios con sus API. El acceso a las API suele estar gobernado por plataformas de gestión de API (p. ej. Google Apigee, Azure API Management), soluciones de seguridad de API dedicadas (p. ej. Salt Security, Traceable) y plataformas de IAM (p. ej. Okta Auth0, WSO2 Identity Server).

 

Administración y gobernanza de identidades (IGA)

La administración y gobernanza de identidades (IGA) se centra en los aspectos administrativos y de cumplimiento de la IAM, y garantiza que las políticas de acceso se diseñen y se apliquen correctamente a lo largo del tiempo. Esto implica la revisión de accesos y certificaciones para verificar periódicamente que los usuarios siguen necesitando los permisos que tienen; la automatización de la ILM para el aprovisionamiento y el desaprovisionamiento; y la aplicación de la segregación de funciones (SoD) para dividir funciones críticas entre distintos usuarios y evitar fraudes y errores, al garantizar que ninguna persona tenga el control total de un proceso completo.

Componentes clave de las soluciones de IAM

Aunque existen distintos tipos de soluciones y herramientas de IAM, todas deben incluir ciertos componentes clave que funcionen de forma integrada para crear un marco coherente que proteja los recursos y gestione las identidades. Entre esos componentes se incluyen los siguientes (algunos de los cuales hemos comentado anteriormente):

 

Gestión de identidades de usuario

Como hemos mencionado anteriormente, este es otro nombre para el proceso de administración de la IAM, que se centra en la creación, el mantenimiento y el almacenamiento seguro de identidades digitales, incluidos todos los atributos de identificación asociados (nombres, roles, departamentos, etc.). Garantiza que todas las personas y entidades no humanas tengan una única identidad digital dentro del sistema.

 

Autenticación

Es el proceso mediante el cual se verifica que una persona o entidad es quien dice ser y constituye la primera etapa del proceso de acceso. Solicita al usuario la validación de su identidad mediante uno o varios factores de autenticación, como contraseña, biometría, MFA, etc. Si la verificación es exitosa, se concede al usuario un nivel de confianza temporal que le permite pasar a la fase de autorización.

 

Autorización y controles de acceso

Durante este proceso, el sistema de IAM determina qué acciones puede realizar una identidad autenticada y a qué recursos tiene permitido acceder. La identidad se valida frente al recurso solicitado (p. ej. cuando un usuario intenta abrir un archivo) y se aplican los permisos correspondientes (p. ej. se autoriza la apertura del archivo si dispone de los derechos de acceso necesarios).

 

Acceso basado en roles y basado en atributos (RBAC y ABAC)

En general, las herramientas de control de acceso permiten a las organizaciones definir y aplicar políticas de autorización tanto a usuarios humanos como no humanos. Dos marcos comunes son:

  • Control de acceso basado en roles (RBAC): El acceso se concede en función de la función o el rol del usuario. Ayuda a simplificar la configuración de permisos y reduce el riesgo de otorgar a los usuarios más privilegios de los que necesitan.
  • Control de acceso basado en atributos (ABAC): El acceso se basa en una combinación de atributos vinculados al usuario (por ejemplo, es “desarrollador” Y está en el “departamento de ingeniería” Y accede desde la “red corporativa”). Es un modelo de control de acceso mucho más detallado que el RBAC.
     

Gestión de acceso privilegiado (PAM)

PAM es un subconjunto fundamental de la IAM que se centra en proteger las cuentas privilegiadas con altos niveles de acceso. Requiere el almacenamiento de credenciales, la supervisión de sesiones y la asignación de privilegios just-in-time.

 

Federación de identidades y SSO

La federación de identidades establece una relación de confianza entre dos organizaciones o sistemas distintos, permitiendo que la identidad de un usuario sea reconocida y aceptada por un proveedor de servicios externo. El SSO permite a un usuario autenticarse una sola vez con su proveedor de identidades principal, que después lo autoriza en el resto de aplicaciones o servicios sin volver a introducir credenciales.

 

Auditoría y supervisión del cumplimiento

Constituye el pilar de la rendición de cuentas en la IAM e implica el seguimiento y registro continuos de todos los eventos relacionados con la identidad dentro del sistema: cada intento de inicio de sesión (exitoso o fallido), cada solicitud de acceso y cada cambio administrativo en los permisos. Los sistemas de IAM generan registros de auditoría que son importantes para detectar actividad sospechosa y para el cumplimiento. Proporcionan evidencias detalladas requeridas por normativas como el RGPD y la HIPAA, demostrando que los controles de acceso se aplican y se revisan periódicamente.

 

Gobernanza y gestión del ciclo de vida

Este componente de un sistema de IAM garantiza que la gestión de identidades se mantenga conforme a las políticas, eficiente y precisa a lo largo del tiempo. La gestión del ciclo de vida automatiza los procesos asociados a las identidades, desde el aprovisionamiento hasta el desaprovisionamiento, con el fin de eliminar brechas de seguridad. Este es también el proceso en el que se generan los informes de seguimiento y auditoría mencionados anteriormente.

Ventajas de las herramientas de IAM

Seguridad reforzada frente a brechas

Los métodos de autenticación robustos utilizados en los sistemas de IAM, como MFA, 2FA y biometría, dificultan significativamente que los atacantes externos tengan éxito con tácticas comunes como la suplantación de identidad o el uso de credenciales comprometidas. Aplicar una gestión sólida de credenciales reduce la superficie de ataque frente a actores malintencionados y mitiga el riesgo de accesos no autorizados derivados del robo de contraseñas.

 

Mejora de la experiencia del usuario

Funciones como el SSO ayudan a optimizar el recorrido del usuario, tanto para clientes como para empleados, al eliminar la fricción asociada al inicio de sesión y a la autenticación de identidades. Además, reducen la fatiga de contraseñas, aumentan la productividad y fomentan el cumplimiento de las políticas de seguridad, evitando que los usuarios recurran a atajos arriesgados para no tener que autenticarse repetidamente.

 

Cumplimiento simplificado

Diversos requisitos legales y regulatorios en materia de privacidad y seguridad de los datos pueden automatizarse en los sistemas de IAM, como la limitación del acceso a datos confidenciales en función de roles y ubicaciones. Además, los registros de auditoría generados por estos sistemas permiten a las organizaciones producir con rapidez la documentación y la evidencia necesarias para demostrar el cumplimiento ante los organismos reguladores y evitar así multas y sanciones costosas.

 

Eficiencia operativa

La IAM mejora la eficiencia de TI y del negocio al automatizar todo el proceso de la ILM, del aprovisionamiento al desaprovisionamiento de identidades. Los nuevos empleados reciben al instante las cuentas y los derechos de acceso correctos en función de sus roles, y el acceso se revoca inmediatamente cuando un empleado se va. Esta automatización disminuye la carga administrativa de los equipos de TI, permitiéndoles centrarse en iniciativas estratégicas, y minimiza los errores en la asignación de permisos de usuario.

 

Reducción del riesgo de amenazas internas

Los sistemas de IAM minimizan el riesgo asociado tanto a usuarios internos negligentes como malintencionados al aplicar el principio de privilegio mínimo (PoLP) para garantizar que los usuarios reciben solo el nivel de acceso mínimo necesario para desempeñar sus roles. Si un usuario se vuelve malintencionado o comete un error que provoca un incidente, el alcance de sus acciones se reduce de forma significativa. Las soluciones de PAM también contribuyen a la reducción de riesgos al supervisar y restringir el uso de cuentas privilegiadas, registrar sus acciones para disuadir actividades malintencionadas y proporcionar trazabilidad forense.

Desafíos de la IAM

Por muy vitales que sean los sistemas de IAM para la seguridad y las operaciones de una organización, su implementación y mantenimiento distan mucho de ser sencillos. Los objetivos de la IAM están claros, pero el camino para lograrlos está lleno de complejos obstáculos técnicos y operativos. Desde la integración de sistemas heredados con nuevas plataformas en la nube hasta la gestión de un gran número de identidades, las empresas suelen tener que lidiar con problemas que pueden provocar lagunas de seguridad, cuellos de botella y frustración para el personal y los usuarios finales. Estos son algunos de los desafíos más comunes y cómo abordarlos.

 

Integraciones con sistemas heredados

Los obstáculos técnicos para integrar sistemas de IAM basados en la nube con soluciones heredadas son importantes, en gran parte porque muchas aplicaciones y bases de datos heredadas no se diseñaron para comunicarse mediante protocolos de IAM (SAML, OAuth, SCIM). La integración suele requerir soluciones alternativas extensas, e incluso el cambio más pequeño corre el riesgo de provocar fallos inesperados o alertas de auditoría. Sin embargo, el middleware y los intermediarios de identidad cierran la brecha entre lo moderno y lo heredado, permitiendo a tu organización aplicar políticas modernas de autenticación a aplicaciones heredadas sin reescribir código antiguo. Asimismo, es posible actualizar aplicaciones heredadas de alto valor para que interactúen con IAM mediante SAML, OAuth o API personalizadas.

 

Costes de implementación elevados

La implementación de una solución de IAM completa y moderna implica algo más que las tarifas de las licencias de software. Entre la contratación de especialistas con experiencia en arquitecturas de IAM complejas, la sustitución de componentes del sistema heredado incompatibles con el nuevo y los costes de personalización e integración, el gasto puede dispararse. Sin embargo, un despliegue por fases puede ayudar a controlar el gasto, en lugar de apostar por una implementación a gran escala. También puede ser conveniente priorizar la modernización de las aplicaciones heredadas que son costosas de mantener y proteger, en lugar de asumir el coste de integrar todos los sistemas antiguos. Los sistemas de IAM basados en la nube tienen la ventaja de operar con modelos de pago por consumo, que resultan más escalables y rentables que las soluciones tradicionales.

 

Resistencia de los usuarios y baja adopción

Complicar en exceso los procesos y añadir demasiada fricción a la experiencia del usuario puede sabotear tus iniciativas de IAM. Los cambios de contraseña demasiado frecuentes y una MFA mal implementada pueden llevar a los usuarios a anotar sus contraseñas, lo que los expone a pérdidas, robos o a la compartición no autorizada de cuentas. Haz que la vía segura sea la más sencilla: implementa SSO en todas las aplicaciones de uso frecuente, adopta la biometría para eliminar la necesidad de contraseñas o utiliza MFA adaptativa para solicitar un segundo factor solo cuando el inicio de sesión parezca arriesgado (por ejemplo, al iniciar sesión desde un país diferente). 

 

Complejidad de la gestión en entornos híbridos y multinube

Es poco habitual que la infraestructura de TI moderna esté alojada en un único lugar. Normalmente, las organizaciones gestionan identidades en un entorno híbrido (on-premise y nube) o en un entorno multinube. Sin embargo, como cada nube tiene su propio marco de IAM nativo, puede resultar difícil aplicar políticas coherentes y gestionar el gran volumen de identidades (especialmente las no humanas). Centraliza la autenticación mediante la federación de identidades, protege las identidades no humanas con el mismo rigor que las identidades humanas y estandariza las políticas. Para ello, adopta el enfoque de políticas como código (policy-as-code, PaC) y utiliza herramientas que se sitúen por encima de los sistemas de IAM nativos para traducir tu definición de políticas en las reglas técnicas necesarias para cada plataforma.

 

Adaptación a las amenazas de seguridad en constante evolución

La identidad es uno de los principales objetivos de ataque, y los hackers son expertos en robar credenciales para acceder a los sistemas sin ser detectados. Una vez dentro, el daño que pueden causar y la información a la que pueden acceder pueden ser catastróficos. Sin embargo, ir más allá de las contraseñas y adoptar métodos de autenticación mucho más sólidos, como la MFA o la biometría, supone un avance significativo en materia de seguridad. Aplica el principio de privilegio mínimo y el acceso just-in-time para proteger los sistemas críticos, refuerza las cuentas de administrador con el máximo nivel de seguridad y supervisa los registros de IAM para detectar y señalar comportamientos anómalos.

 

Gobernanza y cumplimiento normativo

Tu organización debe estar preparada para demostrar ante los auditores que tiene pleno control sobre el acceso de los usuarios. Solicitarán registros detallados que muestren quién tiene acceso a datos confidenciales, por qué motivo y pruebas de que se realizan auditorías periódicas. Recopilar manualmente este volumen de datos es prácticamente imposible. Sin embargo, al aprovechar una plataforma de IGA, es posible automatizar el proceso de revisión de accesos y solicitar a los responsables que certifiquen o revoquen permisos, generando así ese registro documental que los auditores esperan ver. Además, la adopción de modelos RBAC o ABAC simplifica el cumplimiento normativo y facilita la auditoría de accesos a escala al agrupar permisos en función de roles o atributos.

Creación de una estrategia de IAM: 6 prácticas recomendadas

Una estrategia de IAM sólida y preparada para el futuro es un pilar clave del plan de ciberseguridad de tu organización, ya que protege los datos críticos y fomenta la agilidad empresarial. A medida que las organizaciones afrontan las complejidades de la migración a la nube, el trabajo híbrido y el creciente volumen de identidades no humanas, un marco de IAM eficaz requiere una planificación clara que va más allá de la mera implementación de software. A continuación, se muestran seis prácticas recomendadas que los líderes de seguridad deben adoptar para crear una estrategia de IAM centralizada y escalable que minimice el riesgo y maximice la productividad de los usuarios. 

 

1. Implementa la autenticación multifactor en todos los sistemas

Las contraseñas ya no son suficientes para proteger las cuentas de usuario. La MFA debe implementarse siempre que sea posible, ya que constituye una de las defensas más eficaces contra el robo de credenciales, que sigue siendo una de las principales causas de filtraciones de datos. No la priorices únicamente para cuentas privilegiadas o de clientes: debe aplicarse a todos los usuarios en todas las aplicaciones y sistemas. Opta por métodos más seguros, como la autenticación basada en certificados en lugar de códigos por SMS.

 

2. Aplica estrategias de acceso privilegiado

Algunas de las brechas más graves son aquellas en las que se obtiene acceso a cuentas privilegiadas con control administrativo sobre sistemas críticos. Concede a estas cuentas acceso just-in-time, de modo que solo tengan privilegios elevados cuando los necesiten, y revócalos tras un periodo determinado. Implementa también un sistema de almacenamiento seguro de credenciales y supervisión de sesiones que permita almacenar y rotar automáticamente las credenciales, así como registrar las sesiones privilegiadas con fines de auditoría y análisis forense.

 

3. Revisa y audita periódicamente los derechos de acceso

La IAM no es algo que se configure una vez y se deje sin supervisión. Requiere supervisión y revisión frecuentes para evitar problemas como la acumulación de privilegios, que es un riesgo importante para la seguridad. Usa herramientas de IGA para examinar sistemáticamente quién tiene acceso a qué herramientas y por qué, y asegúrate de que todo el acceso se ajusta estrictamente al principio de privilegio mínimo.

 

4. Utiliza la federación de identidades para servicios en la nube

La federación de identidades establece una relación de confianza entre el repositorio central de identidades de tu organización (el proveedor de identidades o IdP) y los servicios externos (proveedores de servicios o SP). Adopta un IdP central y configura todas las aplicaciones de software como servicio (SaaS) y consolas de nube pública para que centralicen en él la autenticación. La federación de identidades habilita el SSO, que es fundamental para simplificar la experiencia del usuario y centralizar la seguridad del proceso de inicio de sesión.

 

5. Automatiza la gestión del ciclo de vida de la identidad (ILM)

El aprovisionamiento y desaprovisionamiento manuales pueden introducir errores, brechas de seguridad e ineficiencias en tu estrategia de IAM. Sin embargo, la ILM automatiza estos procesos, tanto si se incorpora un nuevo empleado como si alguien abandona la organización o cambia de puesto.

 

6. Forma a los empleados sobre seguridad en IAM

Para que tu estrategia de IAM sea realmente eficaz, todos los empleados deben recibir formación sobre los procesos de seguridad y comprender la importancia de cumplirlos. La seguridad es tan fuerte como su eslabón más débil, que a menudo es el factor humano. Imparte formación obligatoria sobre seguridad que vaya más allá de conceptos genéricos y profundice en distintos tipos de amenazas para la organización, desde la suplantación de identidad (o phishing) y la ingeniería social hasta la aprobación indebida de solicitudes de MFA no iniciadas por el propio usuario.

Conclusión

La gestión de identidad y acceso ha evolucionado de ser un simple guardián a convertirse en una pieza central de la ciberseguridad moderna y de las operaciones empresariales. Esa evolución se debe, en gran parte, a la integración de la IA, el aprendizaje automático y los modelos de seguridad Zero Trust en las estrategias de IAM, y continuará a medida que tecnologías emergentes como la autenticación sin contraseña, los controles de acceso adaptativos y la identidad descentralizada evolucionen y maduren. Es fundamental que las organizaciones mantengan el ritmo de los avances en la tecnología de IAM para protegerse a sí mismas y a sus clientes frente a ciberamenazas en constante evolución, cumplir la normativa y facilitar la gestión de identidades digitales tanto para usuarios humanos como no humanos. Las estrategias de IAM más eficaces permiten a las organizaciones equilibrar la seguridad y la experiencia del usuario, y superar los desafíos de implementar estos procesos en su negocio para proteger a empleados y clientes.

Preguntas frecuentes sobre la gestión de identidad y acceso

Entre los ejemplos de herramientas disponibles de gestión de identidad y acceso se incluyen plataformas completas como Okta, Microsoft Entra ID (Azure ID) y AWS IAM, además de soluciones especializadas como CyberArk (para PAM), SailPoint (para gobernanza de identidades) y servicios de SSO/MFA.

La gestión del ciclo de vida del usuario es el proceso por el que se automatizan los derechos de acceso de una identidad desde el momento en que se incorpora a una organización (aprovisionamiento), pasando por cualquier cambio de rol (mantenimiento) hasta el momento en que la abandona (desaprovisionamiento). Su objetivo es garantizar que el acceso sea siempre el adecuado y se revoque en cuanto sea necesario.

Aunque las definiciones varían, por lo general se considera que los cuatro pilares esenciales de una estrategia integral de IAM son la autenticación, la autorización, la administración (o gobernanza) y la auditoría (o supervisión). 

Un ejemplo común es el de un empleado que utiliza SSO: introduce su contraseña y completa la MFA una sola vez (autenticación), y el sistema de IAM le concede acceso a todas sus aplicaciones de trabajo (autorización), como unidades de almacenamiento en la nube, correo electrónico y CRM, sin necesidad de volver a iniciar sesión.